Lovebirds
Una elegante reminiscencia sonora de las décadas de los 70 y los 80 toma la pista de baile cuando Lovebirds entra a la cabina, dejándose guiar por los grandes clásicos que definen la música disco. El proyecto en solitario de Sebastián ‘Basti’ Doering se enraíza en cuidadas producciones de deep house que, desde una óptica futurista, observan al pasado con nostalgia para traer un singular sonido soulful a la escena electrónica contemporánea.
Esta mirada nostálgica ha posicionado al productor alemán en el huracán del neo disco y los ritmos mid-tempo. Con melodías directas desde el corazón, ´Basti´ trae la energía del disco y la música boogie al deep house para generar en sus directos una potente y energética atmósfera que hace de Lovebirds un perfecto compañero de baile.
Ibeyi
Los nombres de Lisa-Kaindé y Naomi Diaz responden al de las gemelas franco-cubanas hacia las que se volcó la atención internacional cuando irrumpieron en escena en 2014. Un contundente discurso y una refinada electrónica integrada por elementos afrocubanos, soul y jazz han sido motivos de aplauso por la crítica. Ibeyi combina samples y sintetizadores, tradición y vanguardia.
En su segundo álbum, Ash (XL Recordings, 2017), Lisa y Naomi entrelazan downtempos electro-soul con reflexiones agnósticas sobre la resiliencia y la resistencia consciente, al ritmo ferviente del cajón que asiente a la cultura yourba. Ibeyi canta en inglés, francés, español y yoruba, un idioma de tradición africana. No en vano, Ibeyi en yoruba significa “gemelas”.
Su ADN está codificado por la herencia afrocubana de su padre, Angá Diaz, integrante de la formación Buena Vista Social Club. En Paraíso, podremos disfrutar de un rico engranaje de texturas, juegos vocales y una energética percusión marcada por el cajón que conecta instantáneamente con su influencia afrolatina.
Kalabrese
Detrás de Kalabrese se esconde Sacha Winkler, una figura imprescindible de la escena electrónica de Zurich. Kalabrese es sutil en la cabina. Ha marcado un línea singular como productor y DJ, abriéndose camino entre un acercamiento a los ritmos orgánicos del funk y estructuras orientadas a la experimentación vocal.
Kalabrese trabaja actualmente en nuevo material para un tercer álbum de estudio y disfruta en paralelo junto a Jimi Jules en el proyecto Jules et Spatz. En Paraíso, Winkler promete llevarnos por un set inspirado en ese ritmo imperfecto que deambula entre el indie-dance, la música disco, el house y el blues. Partiendo de ritmos suaves, Kalabrse nos guía hacia un dance hipnótico, alternado con house afrolatino y darkwave: una ventana hacia un mundo diferente, luminoso y siempre funky.
Acid Pauli
Durante los últimos 20 años, Martin Gretschmann ha paseado sin restricciones por los confines inexplorados del sonido. Este tiempo le ha servido para desarrollar su propio universo, donde dar rienda suelta a melodías plásticas que invitan a levitar sobre el terreno.
Para Gretschmann, tanto la música como el baile son vehículos útiles para elevar la conciencia. Es por ello que se identifica dentro del denominado shamanic house, un estilo que busca establecer una conexión mística en la que el DJ se eleva prácticamente a guía espiritual, resultando de ello una atmósfera que engloba a público y artista.
Desde la cabina, Acid Pauli confecciona un puzzle que va más allá de la música dance, guiado por su interés experimental, descubriendo nuevos campos de la música fuera de los caminos principales: psicodélicos, aventureros y llenos de musicalidad, un amplio abanico sonoro que tiene como resultado sesiones más que bailables.
Mateo Kingman
Criado en la Amazonia, entre Ecuador y Perú, el nombre de Mateo Kingman evoca una selva en sí misma: letras y sonidos que nos dirigen hacia la compleja relación entre el bosque tropical y las altas montañas.
El entorno amazónico es la base de todo para Kingman. Muestra de ello es su ópera prima Respira (AYA Records, 2016), con la que pone de relieve los paisajes que se dibujan en Latinoamérica, en los que lo electrónico se fusiona con lo orgánico y lo acústico con elementos del hip-hop, rock y pop.
Kingman discurre en un cauce singular de la nueva música latinoamericana, entre los limites del pop y la música andina. Cada vez que sube al escenario, su torrencial voz se cuela en nuestro interior para desatar la euforia en todos nuestros circuitos y culminar en una gran fiesta que abraza la rica historia musical de Ecuador y la trae a primera fila de la escena electrónica.
El Búho
Robin Perkins dibuja paisajes sonoros que enraízan en la profundidad de los bosques de América Latina. De origen británico y actual residente en Buenos Aires, su música ilustra las mitologías y las melodías de su continente de adopción. Perkins reinterpreta la tradición popular latina mezclando sonidos digitales, electrónicos y ambientales con el canto de los pájaros, el sonido de las cascadas y la calma de sus bosques.
En perfecto equilibrio entre la electrónica, la cumbia y la música andina, su directo se sirve de bajos profundos y flautas vacilantes que nos invitan a danzar suavemente con ritmos pausados. En Paraíso, El Búho nos propondrá embarcarnos hacia un viaje extraordinario, tan vivaz como reflexivo, por la belleza y la fibra sonora del folklore latinoamericano.
Róisín Murphy
Róisín Murphy nunca había planeado ser cantante. No obstante, todavía nos viene el eco de ese Sing it Back que le catapultaría a la fama en los años 90 con Moloko. Posteriormente, Róisín comenzó su propia carrera en solitario con la que ha llegado a ostentar una situación privilegiada en la electrónica: ecléctica, experimental, atrevida e incluso, en ocasiones, incomprendida.
Desde muy joven inició un itinerario que llevaría a numerosos lugares: desde paisajes experimentales a el romántico terreno de las baladas italianas. Siempre a la vanguardia, Róisín ha llevado su interés por diseñadores innovadores y nuevos talentos al escenario, convirtiendo sus looks en parte fundamental de sus performances y a sí misma en un icono de la moda.
Como artista, ha demostrado una excelente plasticidad y con ello ha forjado un nombre tan válido como misterioso. Róisín es una clara reminiscencia disco, un inevitable coqueteo rítmico y una fuerza singular. Sobre el escenario, hace un ejercicio de pop bailable que evidencia su amor por el funk y el disco con el que promete atraparnos en Paraíso 2018.